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Yo entiendo que existan unos premios para la farándula criolla y que el talento local merezca ser reconocido, pero lo que no puedo soportar es que lo quieran hacer al mejor estilo de los Ángeles cuando estamos en Bogotá, Colombia.
Aterricemos por favor. Nosotros tenemos apellidos como Ramírez, Cucalón y Barriga. En nuestro país hay personas de nombre Enny, Deibid y Guebin. Nosotros comemos cocido boyacense, tamal y morcilla. Nuestros shows están presentados por Jorge Barón, José Gabriel Ortiz y Jota Mario Valencia. Los nombres artísticos de nuestras estrellas son Marbelle, Nerú y Marcelo Cesán. El teatro en el que hacen los premios nacionales es el Jorge Eliécer Gaitán que queda en plena carrera séptima y cuando “las estrellas” llegan lo gamines les piden plata.
¿En qué se parece esta hermosa realidad a L.A.? Nuestros galanes están lejos de ser Brad Pitt y Collin Farell, acá en cambio tenemos a Julián Román y a Enrique Cairazo . Acá sí hay un John, pero no es Malkovich sino Jhon Alex Toro. Y en el género femenino no es que el panorama mejore, en Hollywood las actrices son muy bonitas, pero sobre todo son actrices; acá en cambio las condiciones parecen excluyentes porque las que son muy buenas actrices no es que sean las más hembras y las apetecidas por todos son de todo menos buenas actrices.
No se empeñen en hacer una alfombra roja en Bogotá, se los imploro. Acá agarran una de las esquinas de Corferias, la forran con papel regalo con el logo de los Tv y Novelas y hacen que los “elegantes” asistentes se paren ahí en pose de jarra, cual reina de belleza, esperando calificación.
Y como si fuera poco, los de nuestro exclusivo programa de chismes sweet "El dulce sabor del chisme" en aras de ser E! Entertainment invitan a un experto en moda y pasan cada una de las fotos mientras él dice que el diseño marca gato de Carolina Cruz no era adecuado para la ocasión y que en cambio Karol Márquez, el eterno cantante frustrado, estaba muy elegante con su corbatín marca ‘Mi amorcito’. Pongámonos serios, a ninguno de nuestros actores le alcanza el sueldo para una pinta completa de Chanel o algún diseñador internacional que valga la pena y que de para hacer una alfombra roja con algo de glamour.
Pero no me mal interpreten, yo no les digo que no hagan una noche de gala para la farsándula criolla, lo que intento decirles es que no pretendan que parezca tan solemne y elegante como los premios Oscar. Yo les propongo que en vez de usar el Jorge Eliécer Gaitan o Corferias, alquilen un restaurante en La Calera, pongan muchas bombas de colores e inviten a Juan Valdéz para que reparta tinto con su mula Conchita a todos los asistentes.
Está bien hagan alfombra, pero no roja, sino zapote para que quede más autóctona y dejen que los invitados se vayan con sus pintas normales. Igual Marbelle se irá loba, Natalia Paris sólo se cubrirá sus partes nobles y Pirry se las dará de chocoloco. Y como diseñadores que hagan uso del gran “ingenio” colombiano no nos faltan, Danielita –la por fin desaparecida- se puede poner un vestido de caña flecha diseñado por Amelia Toro o, si se quiere ver más inocente, que se lleve una ruana de moñitos diseñada por campesinos de Boyacá, con marquilla de alguna reina que haya abierto su tienda en la Zona Rosa de Bogotá, con sus propios productos.
Frescos queridos expertos de Sweet: tendrán haaaaarto para criticar.
Transmitan si quieren esa parranda como hacen con el Show de las estrellas. Así todos podremos ver el momento en el que algún protagonista de novela se gane el premio de actor revelación y podremos aguar ojo cuando le entreguen la estatuilla del “sombrero vueltiao de oro” a algún actor veterano. Además no nos querremos perder el show central del evento, que si somos consecuentes con nuestra idiosincrasia, estará a cargo de Tupamaros o Iván y sus Ban Ban.
¿Si ven? No es difícil, sólo debemos mirar hacia adentro y reconocer nuestra hermosa cultura. Hagámoslo, no tengamos miedo de innovar, tiene mucho más valor exaltar nuestra colombianidad que hacer copias peruanas de una civilización que estamos lejos de alcanzar. ¡Que vivan los premios Tv y Novelas Criollos!
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