Después de pasar absolutamente feliz en esta ciudad, puedo contestarle a mi amigo: sin duda no son los peores días si no los mejores pues había tanta gente linda en La Heroica que no había manera de aburrirse.
Me ví con cantidades de amigos, por lo que tuve muchos programas distintos: tardes enteras en piscinas de edificios lindos, caminatas por la playa al atardecer, visitas a Barú y Tierra Bomba (que tristeza pues la encontré muy sucia. Semejante belleza de playa de arena blanca llena de basura!!!).
Hice miles de cosas; tuve fiestas maravillosas en casas de la ciudad vieja, estuve bailando salsa en Café La Habana, almorzando en Don Juan (el restaurante de moda), viendo atardeceres en el “Café Del Mar”, cenando en “Café San Pedro”, “La Vitrola”, y “Donde Olano”. Happy Hour en la terraza del Hotel Charleston Santa Teresa, bebiendo tragos en el bar del Hotel Sofitel Santa Clara, desayunando en “Mila”… en fin, obviamente me subí 5 kilos pues no paré de comer y de beber cosas deliciosas. También expuse mi vida en un jet-ski y monté en un coche tomando champagne en muy buena compañía.
Mientras estaba de vacaciones empezó el Festival Internacional de Música 2010 y asistí a un concierto gratuito en la Plaza de “San Pedro” de la City of London Sinfonía tocando música clásica desde el atrio de la iglesia, fue muy emocionante y mágico.
Tengo entendido que Bogotá estuvo deliciosa pues el tráfico sin pico y placa fluía divinamente, y que los días estaban totalmente soleados (como todavía están). Pero en definitiva, creo que pasé mejor que mi amigo que se quedó aquí.