Confieso que por allá en mi adolescencia yo quería cambiar el mundo y me gustaba escuchar música protesta. Yo me sabía todas las canciones de Silvio, Pablo y cuanto cubano le cantaba a la vida, pero jamás, ni siquiera cuando me creía comunista, he escuchado por gusto ni voluntad propia al señor Arjona.
Vamos por partes. Lo primero es que odio sus canciones. Simplemente no las tolero. Me resulta más placentero someterme a una hora de heavy metal a todo volumen y con audífonos, que a un minuto de cualquier canción de Arjona.
La razón principal de mi desprecio son las fuentes de inspiración de esas “composiciones”. Arjona no tiene límite, él se inspira en todo, desde Jesús hasta los trópicos. Dios quiera que no haya oído hablar de la citología ni que le hayan dado hemorroides porque si le dio por escribirle a la menstruación, qué nos esperaría.
Además me indigna esa gana de complejisarlo todo con sus letras. Sigamos con el ejemplo de la menstruación. Es algo tan normal en la vida de cualquier vieja, a uno le llega y ya, puede que represente el paso de niña a “mujercita” pero ¿De cuándo acá nosotras somos artistas y una mancha en el edredón es “ un cuadro impresionista” como reza esa asquerosa canción?
Pongamos otro ejemplo para que no digan que soy obvia y me quedo con una de las más fáciles de criticar. Que tal eso de que “hay pingüinos en la cama” para decir que una relación no está en su mejor momento. ¿Por qué decirlo así? Pues claro, si lo dijera de bien o de una mejor forma ya no sería Arjona y seguramente yo no lo odiaría.
Lo segundo que odio es esa pinta pseudo protesta. Arjona cree que a sus 40 y pico de años todavía le queda bien el look poco agua. Eso está perfecto cuando uno tiene 15, se quiere despojar del mundo material y no sabe nada de la vida; pero en el cuarto piso no se ve muy bien andar con cuatro pelos grasientos por donde no pasa un dedo y manillas hasta el codo.
Y bueno, si de verdad su identidad personal depende de alguno de esos símbolos, quédese con uno, como nuestro alcalde, pero no se atreva a usarlos todos al tiempo. Pantalón de cuero + pelo largo engominado + manillas de colores mugrientas + botas puntudas + mirada perdida...... NOooooooo se usa!
Y lo tercero y ultimo que detesto es que sea costoso ir a un concierto de Arjona. Me parece inaceptable que toque pagar mucho por oír esa música y por verlo a él cantando como si tuviera estreñimiento. ¿Cómo es posible que la boleta más barata y que fijo es en gallinero cueste $80.000? De verdad que uno no debería pagar por oír cantar mentiras, que dizque “ Mujeres lo que nos pidan podemos / si no podemos no existe y si no existe lo inventamos por ustedes/”
Por eso es que Marbelle, por ejemplo, no me cae mal. Ella sabe que lo suyo es música popular y fue muy juiciosa y se presentó en el Show de las Estrellas. ...Arjona que compone “cuentos” debería recitarlos en el parque Lourdes. Y si le pueden las ganas de cantar debería seguir el ejemplo de Marbelle, él debería darse por bien servido si la gente va a verlo gratis.
....En todo caso compatriotas colombianos les hago un llamado para que no malgasten su platica. Cómprense moños de terciopelo, algodones de azúcar rosado Soacha, hasta métanse a una pirámide si quieren, pero no inviertan en Arjona. Él no se lo merece, él ya ganó suficiente a costillas de las metáforas rebuscadas y de los inocentes que valoran su gana de cantarle a cuanta vaina le nombran.